Sigue la tala del bosque de ribera de Posada de Llanera

Hemos vuelto a denunciar la tala de los árboles que quedan de la ribera del río Severies en Posada de Llanera.


Hay que recordar que el pasado año la Confederación Hidrográfica sancionó al Ayuntamiento de Llanera por talar y podar de vegetación de ribera en la zona de servidumbre de ambas márgenes del río Severies en Posada de Llanera sin autorización, que había denunciado desde la Coordinadora Ecoloxista.

La tala se produjo sobre una superficie de 7.063 m², se trata de una zona de uso público, que forma parte del Dominio Público Hidráulico, regulada por la Ley de Aguas y que sorprendentemente este espacio público está siendo rellenado por las obras del aparcamiento de un supermercado colindante y se están talando y destruyendo los pocos árboles que quedan en la zona con la complicidad del Ayuntamiento que lo permite.

Los ecosistemas riparios desempeñan un rol crucial en el buen funcionamiento ecológico. Y, que en el caso particular de las ciudades, resulta de un valor superior por un aumento de la biodiversidad urbana, proporcionando plantas y animales con un hábitat, alimentos y protección favorables. A más inri, la sombra que aportan reduce el efecto “isla de calor” enfriando las calles entre 2 y 8 grados (respecto al calor generado por el asfalto y otros materiales).

Estos árboles de ribera también desempeñan un papel importante en la mitigación del cambio climático; pudiendo absorber hasta 150 kg de CO2 por año o reduciendo las emisiones de carbono al ayudar a conservar la energía. Por ejemplo, la ubicación correcta de los árboles alrededor de los edificios puede reducir la necesidad de aire acondicionado en un 30 por ciento, y reducir las facturas de calefacción de invierno en un 20-50 por ciento.

Los árboles grandes son excelentes filtros para contaminantes urbanos y partículas finas. Absorben los gases contaminantes (como el monóxido de carbono, los óxidos de nitrógeno, el ozono y los óxidos sulfurosos) y filtran partículas finas como el polvo, la suciedad o el humo del aire atrapándolos en las hojas y la corteza. En definitiva, mejoran la calidad del aire haciendo que las zonas urbanas sean más saludables para vivir; lo que en lugares con altos niveles de contaminación como Llanera, resulta crucial.

Como muchos estudios indican, vivir cerca de espacios verdes urbanos y tener acceso a ellos puede mejorar la salud física y mental, por ejemplo, al disminuir la presión arterial alta y el estrés. Esto, a su vez, contribuye al bienestar de las comunidades urbanas.

Una ciudad con una infraestructura verde bien planificada y bien administrada, se vuelve más resistente, sostenible y equitativa en términos de nutrición y seguridad alimentaria, alivio de la pobreza, mejora de los medios de vida, mitigación y adaptación al cambio climático, reducción del riesgo de desastres y conservación de los ecosistemas. A lo largo de su vida, los árboles pueden proporcionar un paquete de beneficios que vale entre dos y tres veces más que la inversión realizada para plantarlos y cuidarlos.


Coordinadora Ecoloxista d´Asturies


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