Hoy acaba la campaña de pesca del salmón en los rios asturianos, cada vez peor

Hoy miércoles 15 de julio finaliza la temporada de pesca del salmón en los ríos asturianos, comprobamos que la disminución en el número de capturas continúa con su tendencia inquietantemente negativa con solo 105 salmones precintados hasta ayer día 14, víspera del cierre, seguimos con la tendencia negativa en la historia de la pesca de esta emblemática especie.


 Este año ha sido especialmente significativa la tardanza en capturarse el tan perseguido “campanu”, tardando más de un mes en ser pescado, un nuevo récord negativo, que, lejos de hacer recapacitar a nuestros representantes políticos y sociedades de pescadores, les hace salir esta temporada en la prensa con declaraciones irracionales como “la veda es lo peor que le puede pasar al río porque realmente la única estadística que existe es la de los peces que se capturan…”, como si los censos que anualmente se realizan no existieran.

También comprobamos como el Principado hace mutis por el foro y sigue sin dar la cara y sin reconocer la crítica situación de esta emblemática especie en Asturias y por supuesto sin variar un ápice su política de gestión de la misma, basada en seguir pescándolo, en repoblaciones contraproducentes para el futuro de la especie y en seguir aniquilando cormoranes que, para su desgracia, son la cabeza de turco de esta historia.

Las poblaciones de salmón atlántico están en franco declive en toda su área de distribución natural a ambas orillas del Atlántico, pero, además, los salmones asturianos pertenecen a la población más sureña de todo su rango de distribución y puede considerarse una población relicta y aislada, lo que hace que sea aún más vulnerable que las poblaciones más norteñas. A esta situación hay que añadir el problema del cambio climático, que afecta más negativamente a las poblaciones más sureñas de estos peces.

El crítico estado del salmón en los ríos asturianos es un hecho incuestionable. Desde 1949 (cuando se instauró el precinto obligatorio de los salmones pescados), hasta la actualidad, se pasó de pescar una media de cinco mil salmones anuales, con años de más de siete mil, a poco más de 100 (105). Los números hablan por sí mismos de manera especial en algunas cuencas con riesgo de desaparecer; Sella-Piloña 21 capturas Cares-Deva 13 capturas, Eo 0 capturas y Esva 5 capturas, el Nalón-Narcea donde se pescaron 66 (6 más del cupo establecido para ese río, al no contabilizarse los entregados vivos para generar repoblaciones).

Esta reducción de la población salmonera asturiana está igualmente corroborada por los censos que anualmente promueve la administración y por los diversos estudios científicos realizados.

Cualquier especie con una tendencia poblacional tal negativa ya habría sido declarada en peligro de extinción hace tiempo, sin embargo los responsables ambientales del Principado de Asturias, se presentan como los beligerantes en contra de la propuesta presentada que está tramitando el Ministerio de Transición Ecológica de inclusión del Salmón atlántico en el LESPRE (listado de especies silvestres en régimen de especial protección), al igual que ya hicieron con especies tan en declive como la anguila/angula.

Aun aplicando las medidas más proteccionistas sobre la especie, nada garantiza que podamos llegar a tiempo para salvar de la extinción a este icónico pez, pero si seguimos pescándolo y continuamos aplicando las mismas medidas de gestión que se han demostrado ineficaces durante décadas, la perspectiva de su supervivencia no parece muy halagüeña.

Creemos que la gestión de la especie debe pasar por medidas realmente valientes y que de verdad aborden la gravedad de la situación. Como medida prioritaria debería declararse al salmón atlántico como especie en peligro de extinción y por tanto establecerse una moratoria en su pesca hasta la recuperación de sus poblaciones. Otras medidas (basadas en la información científica y en los criterios de muchos investigadores expertos en la ecología del salmón) que nos parece urgente aplicar serían la suspensión inmediata de las repoblaciones de la manera en que se están realizando hasta ahora, que suponen un problema añadido a la biodiversidad de los ríos al reducir la variabilidad genética de las especies repobladas y su adaptabilidad al medio.

Debiéramos trabajar también en favorecer la conectividad del medio fluvial, demoliendo, tanto pequeñas presas e infraestructuras en desuso, como llevando a cabo un plan de mantenimiento de las escalas existentes y acometiendo la construcción de escalas en las grandes presas que, aunque parezca mentira, en pleno siglo XXI, aún no disponen de medios de remonte para especies piscícolas.

Si queremos mantener y mejorar el rico patrimonio natural y la importante diversidad medioambiental de los ríos asturianos es fundamental que la administración aplique medidas de gestión valientes a corto plazo. De continuar con la gestión actual, plegada a los intereses de algunas asociaciones de pescadores deportivos, el peligro de desaparición de especies tan emblemáticas como el salmón atlántico es evidente.

No entendemos aún bien que intereses defienden nuestros responsables políticos en materia ambiental, pero resulta más que evidente que la protección de nuestro patrimonio natural, no es uno de ellos.

Los ríos y sus especies son patrimonio de toda la sociedad, no sólo de algunos de los pescadores como parecen querer entender los responsables medioambientales de esta comunidad.

Coordinadora Ecoloxista d'Asturies


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